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¿Tengo derecho a pensión compensatoria?
Esta pensión compensa la pérdida de poder adquisitivo de aquel de los cónyuges que, por motivo del matrimonio, abandonó su actividad profesional para, por ejemplo, dedicarse al cuidado de los hijos y del hogar común de la pareja. Puesto que a raíz de dicho abandono, pasó a depender económicamente del otro cónyuge, el divorcio tiene como efecto adicional para el cónyuge que en su día dejó su trabajo para dedicarse a cuidar del matrimonio y/o de los hijos, ya que pierde también los ingresos que recibía de su pareja.​

Luego tendrás derecho a pensión compensatoria en función de la situación económica en la que te encontrabas antes del matrimonio y de la situación en la que te encuentres como consecuencia del divorcio o ruptura.





¿Qué tengo que tener en cuenta en especial si me divorcio y hay hijos?
​Un divorcio con hijos introduce  una serie de condicionantes sicológicos y también jurídicos. Concretamente, se habrá de tener cuidado que los aspectos clave de las condiciones que el juez fije sean justas con referencia a la patria potestad, es decir, la capacidad de decidir por los hijos mientras estos sean menores de edad y de representarles legalmente. Hoy día los más habitual es que sea compartida, salvo que haya alguna causa que lo desaconseje, como que violencia doméstica o similares.

Otro de los aspectos a cuidar será el relativo a la guarda y custodia, que consiste en determinar cual de los dos cónyuges o en qué medida se encargará de “criar” a los hijos en el día a día. Cada vez más se está otorgando la custodia compartida si bien tradicionalmente en nuestros tribunales se venía atribuyendo a la madre.

Finalmente el régimen de visitas y las condiciones concretas de la pensión alimenticia que se fijen por el juez a favor del cónyuge que consiga la custodia serán los otros dos elementos que debemos conjugar para conseguir un divorcio justo para ambas partes y para los hijos.



¿Qué diferencia hay entre un divorcio de mutuo acuerdo y un divorcio contencioso?
​Cuando uno de los cónyuges no está de acuerdo en divorciarse, al otro no le queda otra salida que presentar una demanda de divorcio en el juzgado. Es lo que se denomina divorcio contencioso. A diferencia del divorcio de mutuo acuerdo, donde se aporta un convenio regulador a la demanda, aquí es el juez quien a lo largo del proceso determinará en qué situación quedarán los hijos, la vivienda común, la hipoteca y el resto de los elementos que componen el matrimonio.

Para presentar la demanda es necesario que hayan transcurrido más de tres meses desde la celebración del matrimonio y no hace falta alegar ninguna causa concreta.



¿Hay que ir al juzgado para tramitar un divorcio de mutuo acuerdo?
Cuando existe acuerdo, es posible agilizar el proceso mediante un divorcio de muto acuerdo. Suele durar una media de dos meses, en función de la carga y eficiencia de cada juzgado, frente al divorcio contencioso, que suele tardar entre año y año y medio en obtener sentencia, que por otro lado podrá ser recurrida y alargar el proceso hasta cuatro años más.

Asimismo, es más barato puesto que su tramitación es más sencilla y además salvaguarda la relación entre los cónyuges, aspecto éste esencial en aquellos matrimonios con hijos, ya que influirá en su relación una vez divorciados y les evitará las situaciones desagradables que se dan durante un divorcio (interrogatorio de sicólogos, juez, etc).



¿Qué es el divorcio “express”?
En aquellos casos en que exista acuerdo entre los cónyuges, se puede optar por el conocido como “divorcio express”. Consiste en la presentación conjunta en el juzgado de la demanda de divorcio junto con su documentación, de manera que el mismo abogado y procurador puede representar a ambas partes. Sin juicios, ni vistas ante el juez, ni enfrentamientos, simplemente presentando la documentación.



¿El divorcio online o por internet tiene validez?
Hoy día se pueden realizar por internet la mayoría de los trámites, lo que agiliza el proceso en gran medida, teniendo una duración media de dos meses, dependiendo de los juzgados en los que se tenga que tramitar.

Una vez presentado se avisará a los dos miembros de la pareja para que de manera conjunta ratifiquen la demanda de divorcio de manera presencial en el juzgado que corresponda a su localidad. El resto de la tramitación se podrá hacer por internet.



¿Seguiré teniendo derecho a mi pensión de viudedad si me divorcio?
Después de la reforma de la Ley General de la Seguridad Social, se relajan los requisitos para aquellas separaciones o divorcios posteriores al 1 de enero de 2008, exigiéndose, para poder seguir teniendo derecho a la pensión de viudedad aun a pesar de haberse divorciado, que la persona que solicita la pensión:

1.- Sea o haya sido cónyuge legítimo, en este último caso siempre que no hubiera contraído nuevas nupcias o hubiera constituido una pareja de hecho en los términos a que se refiere el apartado siguiente.

2.-Se requerirá que las personas divorciadas o separadas judicialmente sean acreedoras de la pensión compensatoria a que se refiere el artículo 97 del Código Civil y ésta quedara extinguida a la muerte del causante.

Hay que tener en cuenta además como afectará a la pensión compensatoria y en qué circunstancias se produjo el divorcio, puesto que hay ciertas causas a las cuales la Ley da un trato preferencial.



Tenemos el piso en común, ¿quién de los dos vivirá en el tras el divorcio?
Las medidas con respecto a la vivienda común implican que normalmente uno de los cónyuges deberá abandonarla, aunque ambos mantengan la propiedad.

Se pueden optar por varias vías para dirimir este asunto, como puede ser que uno de los cónyuges compre al otro su mitad o bien, si no tiene liquidez para dicha compra, vender el inmueble y repartirse entre ambos lo obtenido. Otro motivo para dicha venta puede ser liberarse de la hipoteca que pese sobre la misma, ya que de lo contrario, al haber contratado ambos la hipoteca al escriturar la compra de la casa, también será los dos responsables de su pago.

En aquellos casos en que el matrimonio hubiese tenido hijos, el juez podrá acordar una mayor contribución del cónyuge no custodio al pago de la hipoteca, aunque no viva éste en la casa que normalmente vendrá acompañado de una ponderación de la pensión de alimentos.



¿Me tiene que pasar mi marido una pensión tras el divorcio?
Una vez divorciados y es posible solicitar al juez una pensión a favor de uno de los cónyuges, cuya finalidad es, precisamente, compensar al cónyuge que la percibe en aquellos en que, a raíz del divorcio, su situación económica sea difícil. Dicha dificultad puede derivarse del hecho de que durante el matrimonio uno de los cónyuges se dedicaba al cuidado de la casa y no trabajaba, por lo que su única fuente de ingresos provenía del otro cónyuge. De la misma manera, en aquellos matrimonios en los que ambos cónyuges trabajan no es habitual que se pacte dicha pensión.

Un aspecto a destacar sobre la pensión compensatoria es que los cónyuges pueden renuncia  a ella en el Convenio Regulador y que la pensión compensatoria puede establecerse en distintos modos de pago. A modo enunciativo, se puede pactar un renta durante un número razonable de años hasta que el otro cónyuge encuentre trabajo, o el pago de un importe fijo, o la entrega de unas acciones u otro que económicamente compense suficientemente.



¿Quién tiene que pagar la pensión de alimentos?
A diferencia de la pensión compensatoria al otro cónyuge, no se puede renunciar a ella y durará mientras los hijos no sean independientes económicamente. La ley no establece una edad máxima, por lo que este aspecto es muy conflictivo, especialmente en momentos como el actual en el que los trabajos de la gente joven son tan precarios. El responsable del pago de la pensión de alimentos es el cónyuge no custodio.

Los conceptos que abarca dicha pensión son todos aquellos gastos que se deriven de la custodia del hijo. Por lo tanto, la pensión de alimentos no se refiere únicamente al coste de la alimentación, sino también educación, vestimenta y el resto de los gastos ordinarios que se prevé razonablemente que generará la manutención de un hijo.

Hay determinados conceptos caen fuera de los gastos ordinarios como son la hipoteca o alquiler y los gastos extraordinarios como actividades extra-escolares o viajes y que habrán de ser negociados entre los abogados de las partes cuidadosamente para evitar desequilibrios o convenios injustos.



¿Qué pasa si mi ex pareja no cumple lo ordenado por el juez en la sentencia?
A pesar de que los términos de la separación o divorcio y las obligaciones de los ex cónyuges consten en una sentencia, pudiera ocurrir que uno de estos o ambos no lo cumplan. En este caso, el otro cónyuge puede acudir a los tribunales para exigir el cumplimiento mediante la adopción de medidas que obliguen a ello.

Con respecto al incumplimiento de medidas tipo económico, su puede pedir judicialmente tanto que se impongan multas a la parte que no cumpla como el embargo de todos sus bienes, presentes o futuros.

Con respecto al incumplimiento de medidas no económicas, se puede pedir al juez que imponga multas periódicas hasta que la otra parte cumpla, de modo que el monto final de la multa será mayor cuanto más tiempo tarde en cumplir. Evidentemente, en caso de no pagar la multa, se puede pedir el embargo de sus bienes, presentes o futuros.

Incluso es posible exigir responsabilidades penales, es decir, condena de prisión, para determinados incumplimientos como no pagar la pensión de alimentos, en determinadas circunstancias.



¿Puedo pedir en algún momento una modificación de las medidas acordadas en la sentencia de divorcio?
En el momento del divorcio las circunstancias personales de los cónyuges y de los hijos son unas. Con el paso de los años, no es improbable que dichas circunstancias cambien. En consecuencia, unas medidas que eran justas en el momento del divorcio, pueden haber dejado de serlo al haber cambiado la situación de los ex cónyuges o de los hijos. La modificación puede afectar tanto a la pensión de alimentos, como a la pensión compensatoria, como a la guardia y custodia, al uso de la vivienda familiar y cualesquiera otra que fueren fijadas en el momento del divorcio.

Para poder obtener la modificación de medidas, debemos alegar y probar que existe una modificación sustancial de las circunstancias con respecto a las que existían en el momento del divorcio para que, especialmente un juez, acuerde dicha modificación de medidas. No vale cualquier modificación, debe ser sustancial y ajena a la voluntad de las partes.

Los instrumentos de los que disponemos a la hora de solicitar la modificación de medidas son dos. El primero es la negociación con el antiguo cónyuge; y el segundo, en caso de que la primera no haya tenido éxito o no sea viable, la demanda judicial ante los juzgados.

A continuación te mostramos algunas de las dudas resueltas por nuestro